La industria argentina ante la apertura libertaria y el dilema de la competitividad

Mientras el mundo desarrollado se repliega hacia un proteccionismo estratégico, la Argentina parece transitar una apertura poco selectiva en medio de una persistente apreciación cambiaria

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Mientras el mundo desarrollado se repliega hacia un proteccionismo estratégico, la Argentina parece transitar una apertura poco selectiva en medio de una persistente apreciación cambiaria
Mientras el mundo desarrollado se repliega hacia un proteccionismo estratégico, la Argentina parece transitar una apertura poco selectiva en medio de una persistente apreciación cambiaria

El inicio de 2026 ha dejado una postal inquietante para el desarrollo nacional: la adjudicación de la provisión de tubos para el Gasoducto Perito Moreno a la firma india Welspun. No se trata simplemente de una licitación perdida por el complejo industrial local (liderado históricamente por el Grupo Techint); es el síntoma de una arquitectura macroeconómica que está asfixiando la rentabilidad de los sectores transables. Mientras el mundo desarrollado se repliega hacia un proteccionismo estratégico, la Argentina parece transitar una apertura poco selectiva en medio de una persistente apreciación cambiaria.

La «tijera» de precios y costos: El fin del margen industrial

El análisis de la Consultora Sistémica revela un fenómeno de compresión de márgenes que pone en riesgo la supervivencia de las empresas. Durante 2025, el Índice de Costos Industriales en dólares mostró una caída del 3,6%, lo que en teoría debería haber aliviado a las plantas productivas tras el salto del 43% en 2024. Sin embargo, la realidad de los precios de venta fue mucho más cruda.

El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) medido en dólares se desplomó un 10,2% en el mismo periodo. Esta brecha entre la caída de costos y la caída de precios de venta (un efecto «tijera» inverso) ha generado una transferencia de rentabilidad desde el sector industrial hacia otros eslabones de la economía o directamente hacia el excedente de los competidores externos.

Una estructura productiva dual: Recursos vs. Trabajo

Los datos de actividad de 2025 confirman una preocupante tendencia hacia la primarización. El crecimiento del 1,6% en el producto industrial esconde una realidad dual:

  • El sector dinámico: Ramas intensivas en recursos naturales (energía, agroindustria) crecieron un 2,2%, apalancadas por ventajas comparativas naturales y proyectos de enclave.

  • El sector en crisis: Las ramas intensivas en ingeniería (-10%) y, fundamentalmente, las intensivas en mano de obra (-12%), han sufrido una contracción drástica que ya se traduce en una destrucción neta de empleo industrial.

Esta dinámica no es solo un problema de actividad; es una amenaza a la cohesión social. Los sectores que más empleo generan son precisamente los más vulnerables a la competencia asiática a precios de dumping.

El contexto global: China y el excedente como arma comercial

El caso del acero es paradigmático. China, enfrentando una desaceleración interna y barreras comerciales en Estados Unidos y la Unión Europea, está volcando sus excedentes al mercado global. Con una sobrecapacidad que supera las 1.000 millones de toneladas, el gigante asiático coloca productos siderúrgicos subsidiados en mercados con baja protección arancelaria, como el argentino.

El acero «subsidiado» en el gasoducto no es solo un ahorro de costos para el Estado; es un subsidio indirecto a la industria extranjera financiado con el debilitamiento de las capacidades tecnológicas locales.

Frente a esto, mientras las economías centrales implementan políticas proteccionistas industriales agresivas (como el Inflation Reduction Act en EE. UU.), la Argentina carece de mecanismos de compensación que amortigüen el impacto de esta competencia de escala inédita.

Esta «apertura ingenua» baja barreras a las importaciones bajo la creencia de que la libre competencia, por sí sola, hará a la industria más eficiente. Pero mientras Argentina abre orgullosamente su mercado, otros países (como China) usan subsidios masivos y precios de dumping (vender por debajo del costo) para ganar mercados.

Pero si además ocurre en un momento de apreciación cambiaria, el dólar está «barato» y los costos internos en dólares son altos, es «mas que ingenua»: Si abrís la economía con un dólar bajo y sin financiamiento para las pymes, no estás fomentando la eficiencia, sino que estás «asfixiando» a la producción local. El informe muestra que los precios de los productos industriales cayeron más que sus costos (-10,2% vs -3,6%), eliminando la rentabilidad.

Hacia una «Sintonía Fina»: Más allá del equilibrio fiscal

El ordenamiento fiscal y la desinflación son condiciones necesarias, pero el reporte de Sistémica advierte que no son suficientes para el desarrollo. La sostenibilidad del modelo actual depende de transitar hacia una sintonía fina que incluya:

  1. Administración estratégica del comercio: No se trata de cerrar la economía, sino de utilizar de manera selectiva y temporal herramientas que igualen las condiciones de competencia frente a excedentes externos subsidiados.

  2. Competitividad cambiaria y de costos: Avanzar hacia un esquema macroeconómico que incentive la inversión productiva sobre la especulación financiera, reduciendo la carga tributaria sobre los sectores transables.

  3. Fomento a la Industria 4.0: En un cambio de paradigma marcado por la IA generativa, el país debe apoyar la transformación digital de sus pymes para evitar un rezago tecnológico irreversible.

Conclusión

La mejora de los equilibrios macroeconómicos es un logro indiscutible, pero su persistencia está atada a la suerte de su industria. Si la estabilización convive con un deterioro sistemático de los sectores que generan valor agregado y empleo calificado, la Argentina corre el riesgo de consolidar un modelo de «crecimiento sin desarrollo». La tarea pendiente es integrar la disciplina fiscal con una visión productiva que entienda que, en el mundo actual, no hay desarrollo posible sin una industria integrada y competitiva.