Basado en el Informe de Coyuntura Nº12 de Sistémica para el Desarrollo (Diciembre 2025)
Argentina cierra el 2025 exhibiendo una dualidad que exige un análisis profundo desde la óptica del desarrollo nacional. Los números del comercio exterior, traccionados por un cambio de paradigma histórico en el sector energético, contrastan con un entramado industrial que comienza a dar señales de agotamiento sistémico. El desafío del 2026 no será solo acumular reservas, sino evitar que la «reprimarización» de la economía se consolide como el único motor (limitado) de un país que necesita empleo y valor agregado para sus 46 millones de habitantes.
El éxito energético: La base del despegue o la ilusión del crecimiento
El dato más contundente del año es la consolidación de Vaca Muerta como el gran generador de divisas. La balanza energética pasó de un déficit de USD 6.500 millones en 2013 a un superávit de casi USD 7.000 millones a noviembre de 2025. Las exportaciones de combustibles y energía crecieron un 68,3% respecto a los niveles de 2011, promediando despachos mensuales récord. Y la proyección es por demás auguriosa.
Para el desarrollismo, este no es un dato menor: el autoabastecimiento y el saldo exportador energético son las precondiciones necesarias para eliminar la restricción externa. Sin embargo, nosotros entendemos que la energía debe ser el insumo de una industria competitiva, no solo una materia prima de exportación. El discernir y trabajar en este sentido es el diferencial que hará que la Argentina se encamine a su desarrolle o se conforme con un sectorial y temporal crecimiento.
El «crujido» industrial y el atraso cambiario
Mientras el sector primario y energético aportan aire a la macroeconomía, la industria «cruje». Las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) muestran una caída acumulada del 18,8% frente a 2011. El informe de Sistémica advierte que la combinación de apreciación cambiaria (atraso del dólar), apertura comercial sin medidas de compensación y altos costos internos está destruyendo el tejido productivo transable.
El mapa de cierres y suspensiones de finales de 2025 es una señal de alerta roja: empresas como Whirlpool, SKF, Ilva y Acerías Berisso han cesado operaciones o reducido plantas, afectando a cientos de familias y perdiendo capacidades productivas que no son «plastilina»; una vez que se destruyen, no se recuperan fácilmente.
Inversiones: Entre el RIGI y la desinversión neta
Resulta paradójico que, mientras el Gobierno apuesta al RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) para atraer capitales en minería y energía (con anuncios que superan los USD 44.000 millones), la Inversión Extranjera Directa (IED) tradicional muestra un saldo neto negativo de USD 1.500 millones en lo que va del año. Esta se explica en gran medida por salidas de capital y desinversión de empresas ya instaladas en el país. Este fenómeno no solo refleja la cautela de los inversores internacionales frente al riesgo macroeconómico y regulatorio, sino también una reconfiguración de estrategias corporativas que priorizan la reducción de exposición en mercados percibidos como volátiles
El, en tanto, RIGI es una herramienta válida para proyectos de capital intensivo, pero como bien señala el análisis desarrollista, su éxito no asegura por sí solo el desarrollo de proveedores locales ni la creación de empleo masivo sino se integra a un programa de desarrollo nacional y federal. La aparición del RIMI para medianas inversiones genera expectativa, pero llega en un momento de fuerte caída de la inversión bruta.
Hacia una integración productiva
Las recientes medidas del Banco Central para flexibilizar el régimen cambiario a partir de 2026 y buscar una acumulación de reservas de hasta USD 17.000 millones son pasos en la dirección de la normalización financiera. No obstante, desde Visión Desarrollista sostenemos que la estabilidad monetaria es una condición necesaria, pero no suficiente para el desarrollo.
Argentina no puede resignarse a ser una economía de enclave agro, energético y minero (sumado a un sector de servicios y economía del conocimiento que tampoco tiene capacidad de ser inclusivo laboralmente).
No solo no puede sino tampoco es deseable Somos una economía de tamaño medio, con 46 millones de habitantes, y vasto territorio que hemos desarrollado un tejido productivo diverso Necesitamos sostener y expandir nuestra industria por cuestiones de empleo, innovación tecnológica y seguridad de abastecimiento Además seria un contrasentido histórico dejar destruir nuestro desarrollo industrial en momentos en que la potencia emergente, China, muestra la importancia de la industria y EEUU señala como un grave error haber perdido su base productiva en los 90 s, a partir del offshoring
El desarrollo requiere que la renta de estos sectores estratégicos se vuelque a la modernización de una industria eficiente y al fortalecimiento del mercado interno. El riesgo de repetir errores del pasado —donde el atraso cambiario operó como un subsidio a la importación de bienes de consumo y un impuesto a la exportación industrial— está presente.
Conclusión: El 2026 debe ser el año donde el «aire» que da la energía se transforme en el «combustible» de una reindustrialización inteligente. No hay nación desarrollada sin una industria que transforme sus recursos en bienestar y trabajo calificado.
Datos Clave del Informe Sistémica (Nov. 2025)
- Exportaciones Totales: USD 79.592 millones (+9,5% anual).
- Superávit Energético: USD 6.911 millones (récord histórico).
- Saldo IED: Salida neta de USD 1.500 millones.
- Industria (IPI): Variación interanual negativa del -2,9% en octubre.

