El avance de China en los organismos multilaterales

Pekín apuesta a una mayor influencia y consolidación dentro de la comunidad internacional

0
El secretario general de la ONU, António Guterres, junto al secretario general del PCCh Xi Jinping. (Youtube)
El secretario general de la ONU, António Guterres, junto al secretario general del PCCh Xi Jinping. (Youtube)

Se suele decir que cuando se deja un vacío de poder, inmediatamente otro lo ocupa. Justamente es lo que está haciendo China en cada espacio de poder internacional que abandona Washington. Desde su retorno a la Casa Blanca, Donald Trump, con sus intenciones expansionistas, guerras comerciales y la imposición de aranceles ha trastocado el orden mundial.

Dentro de la lógica de America First, la doctrina de que los intereses estadounidenses deben primar sobre cualquier otro asunto, el republicano ha retirado a Estados Unidos de varias agencias y tratados de las Naciones Unidas (ONU) como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Acuerdo de París, el Consejo de Derechos Humanos (CDH), el Organismo para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) y la Unesco, entre otros organismos internacionales que en conjunto suman más de sesenta.

 A esto se suma el Consejo de la Paz, auspiciado y presidido por Trump, que busca reemplazar en cierta manera al Consejo de Seguridad de la ONU. Aunque lo más insólito es que el magnate republicano exige mil millones de dólares como cuota para pertenecer de manera permanente al consejo. Delirios del mundo Trump. Rápido de reflejos, Pekín envió un claro mensaje a la sede de la ONU en Nueva York reafirmando su compromiso con el organismo y dejar acentuado que su país es la superpotencia que enarbola los postulados de las Naciones Unidas.

La animadversión de Trump contra los organismos de la ONU no es una novedad. Ya en su primera administración al frente de la Casa Blanca había retirado a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París y de la OMS. En su última intervención en la Asamblea General de la ONU, el magnate reivindicó la guerra arancelaria contra el mundo, sacó pecho de sus abusivas políticas antiinmigración, defendió el accionar de Israel sobre Gaza y no reconoció el cambio climático. Además, criticó con dureza el accionar de la ONU. La posición de China es todo lo contrario. Desde Pekín pregonan que se debe trabajar en conjunto para defender el sistema internacional con la ONU.

Además, el presidente de China, Xi Jinping, fijó su posición referido al cambio climático, con los nuevos planes que afrontará el gigante asiático para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, entre un 7% y un 10% para 2035. En el ámbito comercial, China anunció que renuncia al privilegio que había tenido hasta el momento por mantenerse dentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Deja de lado el estatus de “país en desarrollo”, que posibilitaba a Pekín de contar con más tiempo para llevar a cabo acuerdos, también permitía una mayor flexibilización en la aplicación de ciertas normas comerciales y la asistencia técnica de este organismo en disputas con otras naciones.

China apuesta abiertamente a mundo multipolar con la globalización como emblema. Cada espacio que va dejando Washington, Pekín aprovecha para ocupar esos casilleros. Hace tiempo que tenían la intención de tener más influencia dentro de la ONU, vinculando su presencia a las agencias de las Naciones Unidas. En la última cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), que se celebró en la ciudad china de Tianjin, Xi invitó al secretario general de la ONU, António Guterres.

En dicha cumbre, el líder chino Xi Jinping junto a su par ruso, Vladimir Putin, y rodeado de importantes líderes mundiales como su homólogo de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y el primer ministro de India, Narendra Modi, hizo gala de su presentación de la «Iniciativa de Gobernanza Global», que apuntará a una nueva relación de las instituciones internacionales en donde se enfocará a una mayor participación de los países en desarrollo. Además, hubo declaraciones importantes con avances sobre cooperación en seguridad y comercio en desarrollo con fines estratégicos para la próxima década. Sin embargo, lo más destacable fue el apoyo explícito de Guterres a Xi, que elogió los esfuerzos de China en la ayuda mundial, con alusión indirecta al vacío dejado por el gigante del norte.

Si bien China ya hace décadas tiene presencia en África con varios proyectos comerciales, de infraestructura y su única base militar fuera del país ubicada en Yibuti, a raíz de la cancelación de la administración Trump del 83% de los programas de la agencia estadounidense de desarrollo USAID, Pekín anunció 50.700 millones de dólares en financiación para el continente africano en los próximos tres años. También, China cubrió el vacío de Washington en la OMS, donde invertirá 500 millones de dólares de financiación adicional.

A pesar de que China desliza de manera sutil varias críticas hacia Trump por haber suspendido millones de dólares en fondos para la ONU, haciendo hincapié a los programas de ayuda humanitaria, que generó una crisis presupuestaria que ya venía arrastrando el organismo, hay que destacar que según datos de la propia Naciones Unidas, Pekín también es el causante a esta crisis por la demora en los pagos de las cuotas.

Los recientes números muestran que Estados Unidos mantiene una deuda de aproximadamente 1.500 millones de dólares, mientras que China debe 597 millones en contribuciones impagadas al presupuesto ordinario de 2025. La participación de China en el presupuesto viene en aumento de manera significativa en las últimas dos décadas, del 0,99% en el 2000 al 20% en 2025, alcanzando los 680 millones de dólares, justo por detrás de EE.UU, cuya participación asciende al 22%.

Sin dudas, el mayor avance de China dentro de la ONU donde mantiene una influencia a golpe de chequera es en la Unesco, que viene apoyando el ambicioso programa global de infraestructuras bajo el auspicio de la nueva Ruta de la Seda. Además, la agencia ha cedido ante la presión de Pekín en cuanto a sitios declarados como Patrimonio de la Humanidad. Esto ha generado múltiples críticas de organismos de Derechos Humanos por estas designaciones en lugares como el Tíbet o la región de Xinjiang, que el régimen chino persigue y reprime con puño de hierro a las minorías que viven allí.

Actualmente el gigante asiático es el miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU que más espacios y jefaturas de agencias ocupa dentro del organismo. Siendo una de las más fundamentales la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que maneja la coordinación de los esfuerzos internacionales contra el hambre y da ayudas a los países más pobres a desarrollar su producción agrícola, ganadera o pesquera.

En cada movimiento que realiza China ha dejado en claro que apuesta a una mayor influencia, poder y consolidación dentro de la comunidad internacional, que le permite influir a su semejanza en dichos organismos y consolidar su posición como un socio confiable a diferencia de la postura indiferente, soberbia y agresiva de la administración Trump.