Tierra del Fuego: El desafío de pasar del ensamblado al aprendizaje tecnológico

El reciente informe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, titulado "Revisitando la política industrial: opciones estratégicas para la actualidad" (abril de 2026), arroja una luz crítica sobre uno de los esquemas más persistentes de la estructura productiva argentina: el régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego. El documento no solo ofrece un diagnóstico cuantitativo del costo fiscal, sino que plantea un desafío conceptual al corazón de nuestra estrategia de desarrollo

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Basado en la Ley 19.640 de 1972, es un régimen de promoción económica y exenciones impositivas creado con fines geopolíticos para poblar la región
Basado en la Ley 19.640 de 1972, es un régimen de promoción económica y exenciones impositivas creado con fines geopolíticos para poblar la región

El reciente informe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, titulado «Revisitando la política industrial: opciones estratégicas para la actualidad» (abril de 2026), arroja una luz crítica sobre uno de los esquemas más persistentes de la estructura productiva argentina: el régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego. El documento no solo ofrece un diagnóstico cuantitativo del costo fiscal, sino que plantea un desafío conceptual al corazón de nuestra estrategia de desarrollo

El diagnóstico del Banco Mundial: Una política sin aprendizaje

El informe es contundente al clasificar al régimen industrial de Tierra del Fuego como un ejemplo de política industrial fallida. Basado en la Ley 19.640 de 1972, es un régimen de promoción económica y exenciones impositivas creado con fines geopolíticos para poblar la región (que ha sido alcanzado con creces: la isla pasó de 13.000 habitantes a 190.000 en 2022). Centrado en la electrónica, electrodomésticos y plásticos, funciona principalmente mediante el ensamble de componentes importados (subrégimen de sustitución de importaciones) en Río Grande y Ushuaia.

Según el organismo, el problema no es el apoyo estatal per se, sino la ausencia de mecanismos que fuercen la mejora de la productividad.

  • El Costo de la Inacción: El costo fiscal del régimen se estima en USD 1.070 millones anuales (datos a 2023), lo que representa aproximadamente un 0,22% del PBI argentino.

  • Valor Agregado y Protección: El Banco Mundial señala que la exención del IVA —diseñada para compensar el valor agregado en la isla— no ha incentivado la innovación. En cambio, ha generado un mercado protegido donde los productos finales son significativamente más caros que en el exterior, sin haber desarrollado capacidades exportadoras.

  • La Ausencia de Cláusulas de Caducidad: El informe destaca que la extensión del régimen hasta 2038, sin metas de desempeño claras, elimina los incentivos para que las empresas asuman riesgos tecnológicos o busquen nuevos mercados.

Bienes públicos vs. Subsidios

Para profundizar este análisis, es fundamental integrar las reflexiones que Juan Carlos Hallak compartió en Visión Desarrollista. Hallak sostiene que la mirada más moderna del desarrollo ya no tiene que ver con «elegir sectores» para otorgarles exenciones impositivas o protección comercial discrecional.

«La mirada más moderna del desarrollo tiene que ver con generar bienes públicos sectoriales. No se trata de darle plata a una empresa, sino de resolver problemas de coordinación, infraestructura específica, formación de capital humano y estándares de calidad que sirvan a todo un ecosistema» , afirmaba Halak en su entrevista a VD.

Para el economista, el caso de Tierra del Fuego ilustra la desconexión entre la protección y la competitividad. Hallak advierte que la política industrial debe tener una «disciplina exportadora». Sin la presión de competir en mercados internacionales, los regímenes de promoción terminan siendo meras transferencias de rentas de los consumidores y contribuyentes hacia sectores protegidos, sin que se produzca el salto tecnológico necesario.

Los cuatro pilares de la «Política de Aprendizaje»

El Banco Mundial propone que Argentina y la región deben transitar hacia lo que denomina una «Política de Aprendizaje». Este enfoque, que resuena con la tradición desarrollista de transformación estructural, se basa en cuatro agendas urgentes:

  1. Desarrollar capacidades de capital humano: No basta con tener operarios de línea; se requiere una formación técnica y científica que permita absorber y adaptar nuevas tecnologías.

  2. Facilitar la experimentación y la asunción de riesgos: El Estado debe incentivar la entrada de nuevas firmas y la exploración de procesos productivos, en lugar de blindar a los actores incumbentes.

  3. Explotar la apertura de forma productiva: La apertura comercial no debe ser un fin en sí mismo, sino una herramienta para acceder a insumos críticos y para disciplinar los costos internos mediante la competencia.

  4. Fortalecer la capacidad estatal: Para corregir las fallas de mercado, se necesita un Estado con alta capacidad técnica, capaz de monitorear resultados y, fundamentalmente, de retirar el apoyo cuando las metas de productividad no se cumplen.

La urgencia de la transformación productiva

Desde el ámbito local, centros de investigación como Fundar han propuesto que la salida no es el cierre abrupto, sino una transformación gradual. Esto implica redireccionar los recursos que hoy se pierden en exenciones de ensamblado hacia sectores donde la isla tiene ventajas comparativas reales, como los servicios tecnológicos, la logística antártica y el aprovechamiento de los recursos energéticos sostenibles.

Como señala el Banco Mundial, la experiencia histórica de América Latina —desde la sustitución de importaciones hasta las reformas de mercado— muestra que ha persistido un débil crecimiento de la productividad porque la región «carecía de la capacidad para identificar y explotar nuevas tecnologías».

Conclusión

El desafío para el desarrollismo del siglo XXI es superar la nostalgia de una industria protegida que no genera divisas. Tierra del Fuego debe dejar de ser una «isla fiscal» para convertirse en un nodo de innovación. Para ello, como sostiene Hallak, debemos pasar de la política de los subsidios a la política de los bienes públicos, donde el éxito no se mida por la cantidad de teléfonos ensamblados, sino por la capacidad de nuestras empresas de competir y ganar en el mercado global.


Fuentes:

  • World Bank (2026). LAC Economic Update: Revisiting Industrial Policy.

  • Hallak, J. C. (2024). «La mirada más moderna del desarrollo». Visión Desarrollista.

  • Fundar (2023). Propuestas para la transformación productiva de Tierra del Fuego.