El trasfondo del ataque a Irán

El conflicto transcurre en plena baja de popularidad de Donald Trump en pleno año electoral necesitado de mostrar éxitos en su administración golpeada por la economía y por sus promesas incumplidas, aunque hay otras matrices en la actual confrontación

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El conflicto transcurre en plena baja de popularidad de Donald Trump en pleno año electoral necesitado de mostrar éxitos en su administración golpeada por la economía y por sus promesas incumplidas, aunque hay otras matrices en la actual confrontación
El conflicto transcurre en plena baja de popularidad de Donald Trump en pleno año electoral necesitado de mostrar éxitos en su administración golpeada por la economía y por sus promesas incumplidas, aunque hay otras matrices en la actual confrontación

Se dice que en ocasiones las promesas no se cumplen. Y más cuando está vinculada a la política. Durante toda la campaña de 2024, Donald Trump prometió a sus votantes que terminaría con todos los conflictos latentes alrededor del mundo. Su misión que consistía en ser el hacedor de la paz mundial, terminó haciendo todo lo contrario. Desde su vuelta a la Casa Blanca ha iniciado ataques militares en siete países.

El pasado sábado, Trump ordenó atacar, en conjunto con Israel, a la República Islámica de Irán en una operación que será más severa y duradera que los bombardeos selectivos a instalaciones nucleares en junio del año pasado. La operación se da en un marco donde las encuestas marcan una baja en la popularidad del magnate republicano en un año electoral y, además, en un momento que la mayor preocupación de la ciudadanía es la economía, principalmente la inflación.

Las explicaciones del ataque suenan poco creíbles en la sociedad estadounidense, y tampoco involucró al Congreso que tiene la potestad exclusiva de declarar la guerra como señala la Constitución.

La administración Trump alega que el objetivo principal es impedir el acceso a un arma nuclear y destruir el programa de misiles iraní. En los bombardeos eliminaron a líder supremo Alí Jamenei; el jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpour, así como del confidente de Jamenei y alto cargo de seguridad, Ali Shamkhani, el jefe del Estado Mayor, Abdolrahim Mousavi; y el ministro de Defensa, Aziz Nasir Zadeh. La serie de ataques que buscaba abatir el sistema de seguridad del país persa, también golpearon infraestructuras civil con más de 600 muertos.

Falto a la verdad o no, Trump había anunciado en junio pasado que el programa nuclear iraní había sido destruido, deja en evidencia la poca consideración por decir la verdad de fondo de esta nueva aventura bélica. La contradicción es constante. Primero manifestó que había que destruir el programa nuclear iraní. Luego su programa de misiles que a futuro podía alcanzar ciudades estadounidenses. Sin embargo, la realidad muestra que eliminó a los jerarcas del régimen teocrático y le pidió al pueblo iraní que derribe al gobierno.

Con sus ida y vueltas con pocas definiciones concretas, se nota una imprudencia preocupante en sus acciones que dejan mal definidos sus objetivos. Además, nuevamente dejó de lado a sus aliados tradicionales europeos al no comunicar de sus acciones dejándolos expuestos y en una encrucijada. Se celebra si esta operación logra poner fin al régimen teocrático iraní que desde hace 47 años maneja al país con mano de hierro con falta de libertades, graves problemas socioeconómicos, la opresión a las mujeres y minorías religiosas y es un promotor del terrorismo en el mundo. Este año en la múltiples protestas a lo largo y ancho del país, el régimen de los ayatolás masacró a miles de los manifestantes y encarceló y asesinó a disidentes políticos.

Desde sus cimientos la República Islámica ha financiado a varios grupos terroristas en la región como el Hezbollah, en el Líbano, Hamas en la Franja de Gaza, los hutíes en Yemen y varios grupos extremistas en Iraq, que atacaron bases estadounidenses con varias bajas y civiles en la región con diversos atentados y lejanos como los dos atentados en Argentina.

Sin dudas, Irán es una amenaza latente para el mundo si obtiene una bomba nuclear que viene buscando hace décadas. Repetidamente ha desafiado las inspecciones internacionales durante años. Y según informes de inteligencia tras los ataques de junio, el régimen ha reanudado su búsqueda de tecnología nuclear.

Tras los ataques indiscriminados de Hamas del 7 de octubre de 2023 contra Israel, el régimen fue testigo de la destrucción operativa de Hamas y Hezbollah por parte de las fuerzas israelíes. Además, el régimen tuvo nula participación para impedir que los rebeldes sirios tomen el poder en Damasco que provocó la huida del país hacia Moscú del dictador Bashar al-Asad, un aliado iraní de décadas.

El régimen de los ayatolás se encuentra en un momento de debilidad crítica. Sin embargo, aún puede ser dañino y generar desestabilidad como ha demostrado con los ataques con sus misiles de corto y largo alcance que viene llevando a cabo contras las monarquías del Golfo Pérsico, con la justificación que albergan bases estadounidenses en su territorio, a Israel y con un ataque a Chipre, en Europa.

Si bien Trump manifestó que los ataques tendrían una duración de cuatro semanas, también, llamó al diálogo a los jerarcas del régimen afirmando que estarían dispuestos. Tras la muerte de Jamenei se formó un triunvirato de transición para dirigir el país hasta que la Asamblea de Expertos, un órgano de 88 clérigos y juristas, elija al próximo líder supremo. Quedaron a cargo del país el presidente, el reformista Masoud Pezeshkian, junto al jefe de la judicatura, Gholamhossein Mohseni, conocido por su línea dura contra la disidencia nacional. La tercera figura se trata del ayatolá Ali Reza Arifi, un clérigo de línea dura y conservador muy cercano a Jamenei.

Aún no se sabe oficialmente si hubo contacto o no con la nueva dirigencia de Irán. Tampoco queda claro si Trump quiere o no un cambio de régimen. Aunque en palabras recientes del secretario de Guerra, Pete Hegseth, se optaría por la segunda opción similar a lo que se hizo en Venezuela.

Pesa en la administración Trump las experiencias fracasadas en Iraq y Afganistán, no optar por ese camino fallido. Esas guerras derrocaron a sus gobiernos, pero fueron repudiados por la sociedad estadounidenses. En este escenario impensado por la postura de Trump previo a su regreso al frente de la Casa Blanca, es una verdadera desilusión para su base electoral y el movimiento MAGA. Su intención era enfocarse en los problemas internos y no gastar dinero en conflictos externos. Sin embargo, ha hecho todo lo contrario. Lejano ha quedado el eslogan America First (Estados Unidos primero). Los números de las encuestas no encajan y se aproximan las elecciones legislativas que pueden condicionar sus últimos dos años de mandato. Aunque su primera incursión en Irán y luego la captura del dictador Nicolás Maduro en Venezuela no generaron un impacto negativo en la sociedad. En gran medida porque fueron rápidas y no hubo bajas.

Sin embargo, el conflicto con Irán se puede prolongar y se corre el riesgo de que se sumen a la ofensiva las monarquías del Golfo que están siendo atacadas por el régimen iraní. Tampoco hay que descuidar la posición de China que se ve perjudicada porque entre el 80% y el 90% de todas las exportaciones de petróleo iraní terminan en refinerías del gigante asiático. Desde Pekín se solidarizaron y ofrecieron su apoyo a la defensa de la soberanía a su socio Teherán.

Además, Trump va a tener que lidiar con el Congreso ya que varios legisladores quieren limitar su poder en las acciones del republicano contra Irán con una resolución para impedir que Trump inicie una guerra sin la aprobación de ambas cámaras.

Las cartas están echadas y no se avecina una solución a corto plazo. Será esencial ver la reacción del pueblo iraní. Hasta el momento fue tímida. Nada comparable con las multitudinarias manifestaciones recientes. Una clave para el diálogo es el presidente Masoud Pezeshkian de línea moderado y reformista. Aunque el verdadero poder rige en la Guardia Revolucionaria, que es el sostén y la seguridad de la teocracia iraní y poseen una amplia red en sectores claves de la economía y actúan en consecuencia en la supervivencia del régimen. Es una apuesta arriesgada pero no imposible.