Elecciones en Brasil: Flávio Bolsonaro quedó a un paso del Palacio de Planalto

Claves y consecuencias de los comicios en Brasil. La victoria del bolsonarismo y la derecha en gobernaciones y en el Congreso. Las chances de Lula de cara al balotaje.

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Lula habla con sus seguidores tras conocerse los resultados parciales de las elecciones presidenciales, en San Pablo, BrasilNELSON ALMEIDA - AFP
Lula habla con sus seguidores tras conocerse los resultados parciales de las elecciones presidenciales, en San Pablo, BrasilNELSON ALMEIDA - AFP

Se sabía de antemano que los comicios presidenciales en Brasil iban hacer reñidos. Sin embargo, nadie anticipaba una victoria del senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, en primera vuelta. El hijo del expresidente Jair se impuso ante el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, por una diferencia del 2% de los votos, 47,05% contra 45,13%,que lo deja bien perfilado para el balotaje del 25 de octubre. Una vez más las encuestas volvieron a fallar.

Nadie esperaba este resultado, sino todo lo contrario con un triunfo del líder del Partido de los Trabajadores (PT). Es un duro golpe para Lula, ya que su rival queda bien perfilado para la segunda vuelta en gran medida porque los demás candidatos son cercanos a posiciones de derecha. En el caso del líder del PT, que busca un cuarto mandato frente a la mayor potencia latinoamericana, la derrota deja mal posicionada a la izquierda pues Lula era el único representante progresista en los comicios por ende tendrá dificultades para buscar nuevos votos, salvo que salga a la búsqueda de los que no fueron a votar.

En las filas de Lula no hubo autocríticas. Se vivió el resultado como algo “inesperado” como dijo Lula en su discurso tras conocerse los resultados. Desde el otro lado, todo fue algarabía. El bolsonarismo saca músculo de los comicios y queda muy cerca de volver al Palacio de Planalto.

Posibles causas de la derrota de Lula

Actualmente los números económicos de Brasil son envidiables. Un control de la inflación que ronda el 4% anual sumado a un riesgo país estable en 170 puntos, crecimiento del PBI y reservas por casi US$400 mil millones. Un pleno empleo de los más alto en la historia del país y una inversión extranjera directa de US$77.000 millones. Todo estos buenos números que marcan la economía brasileña fueron exhibidos durante la campaña del PT.

Lo que no detectaron durante la administración actual es la crisis que afrontan varias familias en Brasil con deudas, muchas impagables, que están involucradas a créditos para poder comer que recién trataron de apaciguar en plena campaña con planes para rescatar las obligaciones morosas. A esto se suman las altas tasas de interés, que están diez puntos por encima de la inflación, en 13,75%. La buena marcha de la economía no fue capitalizada por el oficialismo en las urnas. La macro funciona, pero la micro no da señales de estabilidad en el día a día de los brasileños que generó cierta percepción que a futuro va a ir empeorando por eso se necesita un cambio de rumbo. Esos síntomas del malestar socioeconómico fueron identificados por Flávio Bolsonaro, que durante la campaña hizo apariciones dentro de supermercados para dejar en evidencia las dolencias que afrontan los brasileños para poder acceder a completar la canasta básica alimentaria.

Cierta base electoral de Lula le dio la espalda. Hubo un total de abstención del 21,08% más del 33 millones de electores no votaron en la primera vuelta presidencial. Además, hay que agregar al voto bronca hacia los dos candidatos y el voto útil que terminó beneficiando a Bolsonaro. De cara al balotaje en las próximas tres semanas, Lula deberá volver a seducir a ese electorado que se ausentó ayer y buscar a los adultos mayores que son propensos a votar al PT. Mantener los votos del nordeste, bastión del PT, y sumar algunos más puntualmente a los sectores de bajos ingresos que no fueron a votar en todo el país. Deberá mejorar en el sudeste en los estados de San Pablo, Minas Gerais, Río de Janeiro y Espíritu Santo. Puntualmente en Minas Gerais, el estado bisagra y pendular, donde Lula había ganado con el 48% en 2022 , pero ahora se desplomó al 43%. Bolsonaro, en cambio, tuvo justamente 48% de los votos.

Un dato no menor para tener en cuenta es que desde el regreso a la democracia en 1985, ningún candidato que perdió la primera vuelta de las elecciones ha ganado la segunda. Además, el tercero en esta elección, el escritor y psiquiatra Augusto Cury, candidato por el partido Avante que obtuvo el 2,89 % de los votos, como el militante de ultraderecha Renan Santos, candidato del minoritario partido Missão que quedó cuarto con el 2,24 %, descartaron su apoyo a ninguno de los dos candidatos. En cambio, el exgobernador de Goiás, Ronaldo Caiado, que sumó un 2,18%, un aliado indirecto de Lula, afirmó que consultará con los dirigentes del centroderechista Partido Social Democrático (PSD) y el exgobernador de Minas Gerais, el empresario liberal Romeu Zema, que obtuvo 0,27%, dejó claro que votará contra Lula.

La tarea no será sencilla para Lula si quiere acceder a un cuarto mandato. El tiempo apremia y está a contrarreloj para dar vuelta la contienda. Sin embargo, Lula es un luchador que ya ha superado malos trances electorales. Deberá mostrar más a su actual vicepresidente y candidato, Geraldo Alckmin, para atraer al voto conservador y de centro como hace cuatro años.

¿Un Bolsonaro moderado?

Parecía inesperado hace un año que el bolsonarismo lograra los resultados obtenidos ayer en los comicios presidenciales que lo deja bien parado para recuperar el poder en Brasil. El patriarca del clan familiar, el expresidente Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de cárcel por conspirar para dar un golpe de Estado tras perder su intento de reelección frente a Luiz Inácio Lula da Silva, en 2022. Además, uno de sus hijos, Eduardo, por coacción a la justicia en el juicio a su padre tuvo que exiliarse en Estados Unidos. Se suponía que la condena a Bolsonaro iba a erradicar a su movimiento y que Brasil superaría la polarización que viene arrastrando al país en una década.

Acorralado, Bolsonaro tomó la decisión de bendecir a su hijo mayor, Flávio, como su heredero político para competir contra Lula. La elección generó roces en la derecha y en las élites e internas familiares entre Flávio y la tercera mujer de su padre, Michelle.

Flávio Bolsonaro se presenta como “senador, abogado y cristiano”. Muestra un perfil más moderado que su padre que deja de lado la nostalgia por los militares, el machismo, racismo y la agresividad verbal que exhibe su padre. A pesar de estar investigado por corrupción en un fraude millonario en el caso del Banco Master y sus vínculos con un policía que condecoró y que era un sicario a sueldo perteneciente a una banda paramilitar que se llevó sus secretos a la tumba, un gran sector del país le dio la confianza de su voto para cambiar la realidad del país, siendo toda una sorpresa el resultado obtenido, que coloca al clan familiar como el referente de la derecha brasileña.

Todo fue color de rosa para el clan Bolsonaro en la jornada electoral. Michelle obtuvo un escaño al Senado por el Distrito Federal donde fue la candidata más votada. Los hermanos de Flávio, Jair Renan será diputado federal y Carlos obtuvo una banca en el Senado, ambos por el estado de Santa Catarina. Pero las buenas noticias continuaron en la jornada de ayer con la victoria de su candidato a la gobernación en el estado de Río de Janeiro, bastión del bolsonarismo, Douglas Ruas. En San Pablo, fue reelecto Tarcisio de Freitas, que se impuso ampliamente en primera vuelta al desafiante, Fernando Haddad, el exministro de Hacienda de Lula y dirigente del PT.

Además, tuvo una gran elección en el Congreso donde su Partido Liberal (PL) será el bloque más grande en el Senado con 28 senadores y en diputados obtuvo 121 escaños. Con estos números en la Cámara Alta más aliados podrán impulsar con éxito una amnistía que libere a su padre, Jair Bolsonaro. Aunque es probable que si Flávio accede hacer el inquilino de Planalto haga uso de un indulto presidencial a su padre.

Con una campaña con pocos anuncios que los habituales lemas Dios, patria, familia y libertad y mano dura contar el crimen organizado sumado a sus recorridas por los supermercados para mostrar las dificultades de las familias para comprar alimentos y el voto contra y útil le alcanzó para ganar la primera vuelta y acariciar la presidencia. Flávio queda mejor perfilado de cara al balotaje en los votos obtenidos de los otros candidatos que se inclinan a la derecha.

Su posible victoria tendrá un impacto en la región y geopolítico. Su cercanía y el apoyo recibido por la administración de Donald Trump deberá mantener un contrapeso en los negocios con China, que es su mayor socio comercial. En la presidencia de su padre las relaciones fueron cordiales y se mantuvieron a la perfección los intercambios comerciales. La incógnita es cómo actuará Flávio entre las dos máximas potencias mundiales.